¿Por qué?
Necesito explicaciones que no me atrevo a pedir. Razones, excusas, sentimientos. Lo que sea que me explique lo que tanto miedo tengo a descubrir.
Y tanto tiempo después, sabiendo que mis preguntas quedarán en el aire para la eternidad, sin una respuesta que las haga desaparecer; aún intento reunir el valor para acercarme a ti, separarte de los amigos que siempre te rodean y preguntarte:
- ¿Por qué?
Espero que valiera la pena, que lo disfrutaras. Porque, aunque me juro y juro que hace mucho tiempo que lo superé, cada vez que te veo los granos de arena que representan el odio y la rabia acumulados me secan la garganta, y el grito furioso se convierte en una voz ahogada y una lágrima que se desliza ardiente por mi mejilla.










