Curiosidad
En una de esas vueltas que da la vida, me topé con un chico (por aquel entonces era sólo un chaval) que tenía una tremenda curiosidad. Quería saber el por qué de todo lo que le rodeaba y cómo funcionaban las cosas, se leía absolutamente todos los manuales de instrucciones que llegaban a sus manos, y si no se quedaba contento con eso, abría los aparatos para verlos por dentro.
Cada vez que tenía una duda, buscaba el método de resolverla, se pasó la niñez preguntando "por qué", "qué es" y "cómo funciona", hasta que un día sus padres se cansaron de él.
Cuando creció estudió todo lo que pudo y pasó gran parte del tiempo invirtiendo dinero en resolver las dudas que le surgían (tenía la suerte de que su familia fuera una de las más ricas del país).
Al final, las únicas dudas que le quedaron eran las que la ciencia no es capaz de responder, y cómo tenía tanta curiosidad por saber qué hay después de la muerte, no se le ocurrió mejor cosa que meter el cañón de una pistola en su boca y apretar el gatillo.
Cada vez que tenía una duda, buscaba el método de resolverla, se pasó la niñez preguntando "por qué", "qué es" y "cómo funciona", hasta que un día sus padres se cansaron de él.
Cuando creció estudió todo lo que pudo y pasó gran parte del tiempo invirtiendo dinero en resolver las dudas que le surgían (tenía la suerte de que su familia fuera una de las más ricas del país).
Al final, las únicas dudas que le quedaron eran las que la ciencia no es capaz de responder, y cómo tenía tanta curiosidad por saber qué hay después de la muerte, no se le ocurrió mejor cosa que meter el cañón de una pistola en su boca y apretar el gatillo.









