Tumbada en la cama, Samira recordaba taciturna las mágicas horas que pasó con Tommy, conociéndose y descubriéndose mutuamente hacía ya años, demasiados años.
Samira y Tommy se habían conocido un verano que ambos pasaron en la misma ciudad. Una mañana se encontraron por casualidad en una solitaria calle y Tommy se enamoró al instante de los bellos rasgos de la muchacha. Esa misma noche coincidieron cenando en el mismo restaurante, y a Tommy la casualidad le pareció suficiente razón para presentarse. A principio, Samira parecía extrañada, pero la conversación captó su interés y relajó su postura.
No tardaron en notar una mutua atracción y dejarse llevar por la pasión. Aunque ambos habían tenido ya relaciones sexuales en el pasado, juntos descubrieron el sexo y disfrutaron conociendo sus cuerpos noche tras noche.
Samira guardaba un buen recuerdo de aquellas vacaciones con Tommy, y a veces echaba de menos el olor de su cuerpo entre las sábanas. Pero había pasado mucho tiempo desde que se dijeron adiós y decidieron no intercambiar formas de contacto, y Samira estaba saliendo con otro chico.
Cada noche, Samira y Jake se acostaban en la fría cama que compartían. La postura fetal marcaba aún más la espina dorsal en el fino y delgado cuerpo de Samira. Aquella noche que durmieron juntos por primera vez, Jake descubrió feliz las vértebras de Samira, que chasqueaban cada vez que ella se movía.
Al principio, a Samira le incomodaba aquella extraña costumbre de Jake, pero acabó por acostumbrarse, e incluso le ayudaba a relajarse en las noches de insomnio.
Tumbada en la cama, Samira recordaba taciturna las mágicas horas que pasó con Tommy, mientras Jake, ya quedándose dormido, recorría la sinuosa línea en la espalda de su amada, como dibujando con las yemas de sus dedos las líneas de su cuerpo.
1 sweet thought(s):
un texto genial.
amores de verano...ains!!
Publicar un comentario en la entrada